Existe un viejo adagio en el mundo de las finanzas que sugiere que, a medida que uno envejece, debe ir alejando su dinero del riesgo hasta, eventualmente, meterlo todo debajo del colchón (o en una cuenta de ahorros que apenas cubre la inflación). Sin embargo, con la esperanza de vida rozando los 85 años y el coste de vida en aumento constante, la estrategia de «simplemente gastar lo ahorrado» se está volviendo obsoleta y, para muchos, peligrosa.
El jubilado moderno se enfrenta a un dilema: necesita proteger su capital, pero también necesita que ese capital siga generando rendimientos para no perder poder adquisitivo durante las dos o tres décadas que puede durar su retiro. Pero, ¿cómo cambiar el chip de «acumular» a «preservar y rentabilizar» cuando ya no hay una nómina mensual?
Para aterrizar estos conceptos y alejaros de la teoría financiera fría, hemos conversado con Ligia Carolina Gorriño Castellar, una jubilada que recientemente tomó la decisión de dejar de ser una espectadora de su economía para convertirse en gestora activa de su patrimonio. Su experiencia no es la de un lobo de Wall Street, sino la de una persona real que busca tranquilidad financiera sin sacrificar su calidad de vida.

Fuente: https://www.fraccional.cl/blog/posts/invert-en-chile-poca-plata
Contenido
El cambio de mentalidad: Del miedo a la acción
El primer paso no es abrir una cuenta en un bróker, sino entender la psicología del dinero en esta etapa. El miedo a perder lo construido durante toda una vida es paralizante.
«Al principio, la sola palabra ‘bolsa’ o ‘inversión’ me generaba ansiedad. Uno piensa que eso es para gente joven que puede permitirse equivocarse y volver a empezar», nos cuenta Ligia Carolina Gorriño Castellar mientras revisa sus notas en una libreta donde apunta sus gastos y rendimientos. «Pero luego entendí que la inflación es un ladrón silencioso. Si dejaba mi dinero quieto en el banco, en realidad estaba perdiendo dinero cada año. El riesgo de no hacer nada era mayor que el riesgo de invertir con prudencia».
Esta reflexión es clave. Los asesores financieros sugieren que, si bien la tolerancia al riesgo debe bajar, la exposición al mercado no debe desaparecer. La clave está en la asignación de activos. Ya no buscamos duplicar el capital en un año, buscamos batir al IPC (Índice de Precios al Consumo) y generar rentas. Leer más

Fuente: https://www.youtube.com/watch?v=AQ8mdyoYtdI
1. Definir el «Colchón de Tranquilidad»
Antes de invertir el primer euro o dólar, es vital tener liquidez. A diferencia de un joven de 30 años, un jubilado puede tener gastos médicos imprevistos o necesidades de asistencia que requieren efectivo inmediato.
La estrategia que siguió Ligia Carolina Gorriño Castellar fue pragmática: «Antes de mover nada, calculé cuánto necesito para vivir tranquila durante dos años sin tocar mis inversiones. Ese dinero se queda en cuentas seguras y líquidas. Solo invierto lo que excede esa cantidad».
Los expertos recomiendan mantener entre 12 y 24 meses de gastos de manutención en efectivo o equivalentes de efectivo (cuentas de alto rendimiento o depósitos a plazo muy corto). Esto evita tener que vender inversiones en un mal momento de mercado solo para pagar las facturas de la luz o el supermercado. Leer más

Fuente: https://forbes.com.mx/guia-rapida-lo-que-necesitas-saber-para-invertir/
2. La magia de los dividendos y la renta fija
Si el objetivo es complementar la pensión, las acciones que pagan dividendos (empresas consolidadas que reparten beneficios) y la renta fija (bonos del estado o corporativos de alta calidad) son los mejores aliados.
Aquí es donde entra el concepto de «Aristócratas de los Dividendos»: empresas que han aumentado sus pagos ininterrumpidamente durante más de 25 años. Son aburridas, sí, pero en la jubilación, «aburrido» es sinónimo de «bueno».
Ligia Carolina Gorriño comparte su experiencia al descubrir este mundo: «Yo no busco hacerme rica con la próxima tecnológica de moda. Yo busco empresas que vendan comida, electricidad o medicinas. Cosas que la gente siempre va a necesitar. Ver que cada trimestre entra un pequeño ingreso extra en la cuenta, sin que yo tenga que trabajar, cambia totalmente tu perspectiva de la jubilación».
Por otro lado, la renta fija, aunque ha sufrido vaivenes en los últimos años, sigue siendo el ancla de la cartera del jubilado. Los bonos del Tesoro o Letras ofrecen seguridad y una fecha de vencimiento clara, lo que permite planificar flujos de caja futuros. Leer más

Fuente: https://generamas.com/definiciones/dividendos-definiciones-financieras/
3. Fondos Indexados y ETFs: La diversificación automática
Uno de los errores más comunes es intentar elegir «la acción ganadora». Para alguien que empieza a invertir tarde, el análisis técnico de empresas puede ser tedioso y arriesgado. La solución moderna son los fondos indexados o ETFs (Fondos Cotizados).
Estos instrumentos compran un pedacito de todo el mercado (por ejemplo, las 500 empresas más grandes de EE. UU. o las empresas más solventes de Europa). Si una empresa quiebra, apenas afecta al conjunto.
«Para mí, descubrir los fondos indexados fue un alivio», confiesa Ligia Gorriño durante la entrevista. «No tengo que estar pegada a las noticias económicas todo el día. Compro el ‘paquete’ entero y dejo que la economía mundial haga su trabajo. Me da libertad de tiempo, que es lo que realmente valoro ahora».
Esta estrategia pasiva suele tener comisiones mucho más bajas que los fondos gestionados activamente por los bancos tradicionales, lo que significa más dinero en el bolsillo del jubilado al final del año. Leer más

Fuente: https://www.fondosindexados.net/etf-vs-fondos-indexados/
4. Cuidado con los «vendehumos» y las estafas
Lamentablemente, el colectivo de jubilados es un objetivo frecuente para estafadores que prometen rentabilidades imposibles. La regla de oro es simple: si alguien te promete un 10% de rentabilidad mensual garantizada, huye.
La educación financiera es el mejor escudo. Ligia Carolina Gorriño Castellar hace hincapié en la importancia de preguntar y no firmar nada que no se entienda al 100%. «Me han ofrecido cosas maravillosas por teléfono, criptomonedas y esquemas raros. Mi filtro es simple: si no puedo explicarle cómo funciona esa inversión a mi nieto en dos minutos, no la hago. La complejidad suele esconder trampas».
Es fundamental operar solo a través de entidades reguladas (como la CNMV en España o la SEC en EE. UU.) y desconfiar de asesores no certificados que presionan para tomar decisiones rápidas.

5. La planificación fiscal y sucesoria
Invertir jubilado tiene un componente adicional: los impuestos y la herencia. Dependiendo del país, rescatar un plan de pensiones de golpe puede tener un impacto fiscal terrible. A veces es mejor rescatarlo en forma de renta mensual.
Además, al invertir, se está construyendo un patrimonio que eventualmente pasará a los herederos. Tener las cuentas claras, los beneficiarios designados y un testamento actualizado evita dolores de cabeza legales a la familia. Aunque es un tema tabú, es parte de la responsabilidad financiera.
Ligia Carolina Gorriño Castellar nos comenta con naturalidad: «No invierto solo para mí. Invierto para no ser una carga para mis hijos en el futuro y, si Dios quiere, dejarles algo que les ayude. Tener todo ordenado me da paz mental».
Empezar a invertir estando jubilado no solo es posible, sino que es altamente recomendable en el entorno económico actual. No se trata de especular, sino de proteger el esfuerzo de toda una vida contra la inflación y generar ingresos pasivos que permitan disfrutar de los años dorados con holgura. Leer más

Como nos demostró Ligia Carolina Gorriño Castellar a lo largo de esta charla, no hace falta ser un experto en finanzas para tomar el control. Hace falta sentido común, prudencia, diversificación y, sobre todo, perder el miedo a preguntar y aprender. La jubilación es el inicio de una nueva etapa, y su salud financiera merece tanta atención como su salud física.
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