Renunció Fernando “Colorado” Aristeguieta al banquillo del Caracas, pero los problemas que atraviesa el cuadro capitalino se mantienen intactos. Si el doctor Guillermo Valentiner volviera a este plano terrenal y viera por unos segundos en lo que se ha convertido su adorada institución, seguro le sobrevendría uno de sus temibles y célebres arrebatos de furia por la declinante situación de los rojos avileños en la Liga Futve, donde hoy están más cerca de los puestos de descensos que de pelear títulos, como era la costumbre cada temporada en los tiempos gloriosos del empresario farmacéutico.
¿Qué hacer para cambiar esta realidad de flojos resultados en el Futve, donde Aristeguieta intentó reencaminar al equipo con su prestigio de ídolo, antiguo goleador y doliente de una institución en la que se inició en las categorías menores hasta catapultarse hacia el extranjero? Los aficionados más atrabiliarios apuntan con el dedo acusador a la gestión directiva de Rostyn González, un hombre de baloncesto, y Miguel Mea Vitali, uno de los más técnicos mediocampistas del país en sus días de jugador estelar con el Caracas, como los máximos responsables de la falta de títulos desde la temporada 2019.
No poca razón tienen los seguidores del equipo, pues la contratación de extranjeros y criollos para reforzar las opciones del equipo ha sido descorazonadora. La larga lista de jugadores que han pasado sin pena ni gloria por el club en los últimos tiempos refleja una falta de tino inexcusable de la gerencia. ¿Quién puede mencionar una sola jugada para el recuerdo de los Shola Odouye, Everardo Rose.
Yeison Mena, Leslie Heráldez, Blessing Edet, Enmanuel Mercado y Alexis Blanco en los partidos que disputaron con el Caracas? Apenas el beninés Sanson Akinyola se salva de esta desastrosa retahíla de contrataciones que aportaron poco o nada a la causa capitalina.
En tiempos de Valentiner los pésimos resultados lo pagaban con creces los hombres que gerenciaban el equipo. Su hijo Phillip Valentiner ha tenido más contemplación con quienes manejan el club, pero es tiempo de removerlo todo. No se pueden obtener resultados, si desde la gerencia se siguen cometiendo los mismos errores, contratando jugadores sin actividad en los últimos tiempos y con historial de lesiones, como el caso reciente del paraguayo Adrián Fernández, autor de apenas dos goles en el Apertura. Es cierto que el Caracas no tiene la chequera del pasado, pero su problema no es solo de recursos, sino de gestionar con más criterio el poco o mucho presupuesto que entra en las arcas del club.
El “Pájaro” Vera dispuesto a asumir
Tra el digno camino asumido por Fernando Aristeguieta de dar un paso al costado ante el flaco rendimiento del equipo en la Liga Futve, la lista de candidatos a dirigir al cuadro capitalino ha comenzado a crecer. Luis “Pájaro” Vera es uno de los mencionados por el gerente general Miguel Mea, con el perfil adecuado para tomar las riendas del club en el torneo Clausura.
Vera fue en sus días de activo en la cancha uno de los más finos mediocentros del fútbol nacional y el cerebro táctico de aquella Vinotinto de Richard Páez en la que el guayanés organizaba la salida, hacía circular el balón y cerraba espacios en el repliegue defensivo. Como entrenador ya tuvo experiencia en Mineros de Guayana y Zamora en la primera división y también comandó el banquillo del Angostura en segunda categoría.
“Me duele el Caracas y creo que hay una buena camada juvenil, habría que fortalecer a los jugadores de experiencia y formar una sinergia para que el equipo funcione mejor. Para mí sería un honor dirigirlo”, aseguró Vera cuando le consultamos la posibilidad de verlo de nuevo con la camiseta en la que ganó siete títulos y una Copa Venezuela.
Pero bien sea el “Pájaro” Vera, Elvis Martínez o Giovanni Savarese quien asuma la conducción del equipo, la gerencia no puede seguir despilfarrondo el prestigio de sus antiguas figuras, como hizo con Aristigueta, en un “proyecto” que solo busca la sobrevivencia.









