Cuando dos jugadores venezolanos son noticias en el fútbol internacional hay como un respiro en el país deportivo, habituado a no oír retumbar su nombre más allá de las fronteras. Todo comenzó con Jefferson Savarino, un mediocampista de ataque considerado el mejor jugador nacional de la última generación, campeón en 2024 de Brasil y de la Copa Libertadores con el Botafogo. En el “Fogo” se le consideró como un baluarte indispensable, como un hombre fundamental en el armado de un equipo que ya llevaba varios años con la fe perdida de su grande y delirante afición.
De súbito, llegó la información: “Savarino cambiado al Fluminense”. Por todo lo ante dicho fue una salida inesperada del zuliano, para gente del fútbol un mazazo pues parecía estar, atravesando los días de la madurez a sus 29 años de edad, en su momentos cumbre. Y, tal vez por ser recién llegado y estar acoplándose a las cosas del Flu, no jugó el domingo ante el Flamengo; ni siquiera estaba en la convocatoria. Habrá que seguir sus pasos y tratar de descubrir las verdaderas razones de su salida del equipo de tanta historia: el Botafogo de Garrincha, de Gerson, de Jairzinho…
La llegada de Keiber Lamadrid ha sido, como la de Savarino al Fluminense, otro asunto inesperado. No deja de ser una rareza que un equipo de la exuberante Premier League se fije en un joven venezolano, y esto es también un mérito para el empresario que tuvo el tino para colocar al jugador en Inglaterra. Con Lamadrid se da una situación particular: mientras se adapta a la disciplina del West Ham United, lo normal era que fuera enviado al equipo de la segunda división, la llamada Premier League 2, para transitar por el periodo de identificación y formas. Mas, sin embargo, no podrá ser pues es ahora una división con tope para jugadores de 21 años de edad, y Keiber tiene uno más. Esto casi obliga, para bien de él, a mantenerlo arriba, en el equipo grande…
Nuno Espirito Santo, técnico del West Ham, quiere verlo entrenar, seguirlo de cerca mientras toma el ritmo del fútbol de England, por lo que por ahora no estará en la titularidad, quizá ni en la banca de los convocados; por eso habrá que esperar por el jugador, ser cautos y poner freno a los entusiasmos desmedidos. El West Ham marcha en el puesto 18, con inminente peligro de bajar a segunda, y deberá apelar a todo su arsenal y todos sus recursos para evitar lo que esto representa; este puede ser un factor contra las posibilidades de Lamadrid. Empero, estará ahí, como la espoleta de una granada que puede explotar en cualquier el momento. Keiber Lamadrid, quién lo iba a pensar.
Nos vemos por ahí.








