La contratación del prometedor extremo Keiber Lamadrid por parte del West Ham United, uno de los clubes más tradicionales del fútbol inglés y que tiene a sus espaldas 130 años de historia, es de los mayores logros en la historia de transferencias del fútbol nacional. Ningún otro jugador venezolano había salido directo de la Liga Futve para firmar un contrato en un club de la Premier League, el campeonato de fútbol más cotizado y competitivo del planeta.
Aunque se puede pretextar que el chamo formado por el Deportivo La Guaira solo va en condición de préstamo y que aún le queda un largo camino para debutar en la Premier, el solo hecho de que los cazatalentos del club inglés hayan puesto la mirada en el fútbol venezolano para seguirle los pasos a Lamadrid, hasta concretar su firma, supone un enorme logro para todos los involucrados en el proceso de negociación de ambos clubes.
El primer ganador de esta transferencia, claro está, es el propio Lamadrid. Su indiscutible capacidad para desbordar, quitarse rivales en una baldosa con el balón pegado al botín y su educada pegada de pierna zurda sobresalieron desde que en 2022 debutó con el cuadro naranja, pero su potencial terminó de explotar bajo la conducción de Juan Domingo Tolisano con quien alcanzó su más alto rendimiento anotando 13 goles en las dos últimas zafras.
El salto al West Ham, un equipo que se caracteriza por la formación y pulitura del talento para luego negociarlo a otros clubes, le va a permitir crecer futbolísticamente, desarrollarse durante los meses en que esté a préstamo en un ecosistema más competitivo, donde la exigencia física, técnica y táctica le dará mayores herramientas para consolidarse en el extranjero para bien del fútbol nacional y de la selección vinotinto de Oswaldo Vizcarrondo.
También hay que darle todo el crédito a la directiva del Deportivo La Guaira que ha invertido aguas abajo en el desarrollo de jugadores como Lamadrid, Kervin Andrade, Darwin González y otros tantos que dieron sus primeros pasos en el club para partir luego hacia nuevos destinos internacionales.
Que Lamadrid cruce el Atlántico para llegar al West Ham sin pasar antes por otros torneos también valoriza a la Liga Futve en su conjunto. La transferencia a Inglaterra abre puertas. Es una muestra palpable de que si los clubes y los técnicos siguen apostando por los chamos para darle oportunidad de exhibir sus habilidades, las posibilidades de crecimiento se multiplican para todos. Una razón más para recuperar la regla del sub-20 en cancha que tantos beneficios trajo al fútbol nacional.
Contenido
Fichajes que despertaron ilusiones
El fútbol nacional tiene a lo largo de su historia una serie de fichajes que despertaron la ilusión de que los jugadores del país podían mostrar su talento y pisar fuerte en Europa. Uno de los primeros fue el de el mago guayanés, Stalin Rivas, cuando en 1991 salió del cuadro negriazul rumbo al Standard Lieja de la Liga de Bélgica, donde luego pasó al Boom sin que su genio con el balón pudiera abrirse paso en el viejo continente. Las complejidades del país, las dificultades con el idioma y el carácter rebelde que acompañó a Rivas a lo largo de su carrera tampoco facilitaron que brillara fuera.
También tuvo gran repercusión mediática la cesión de Daniel Noriega de Mineros al Rayo Vallecano español en 1997. La explosividad y rapidez de “Caricari” para atacar a campo traviesa y su formidable capacidad para definir hicieron pensar que podía despegar en la Liga de España, pero tampoco cuajó allí por razones económicas y futbolísticas. Pero sus virtudes brillaron en el Unión Santa Fe de Argentina donde fue figura del cuadro tatengue durante dos temporada antes de ir al Cristal de Perú.
No menos ilusión despertó la venta de Yohandry Orozco al Wolfsburgo de Alemania por parte del Zulia FC. El ritmo y la fuerza que exige la Bundesliga superó las posibilidades del zuliano, que luego sí consiguió establecerse en Colombia antes de regresar al país con Carabobo. Confiemos que el caso de Lamadrid sea distinto y pueda echar raíces en Europa.
El nuevo proyecto de la Vinotinto en todas las categorías ya no vende espejitos
Nunca es tarde para entender que los resultados que se pueden cosechar en las selecciones nacionales de fútbol, cualquiera sea su categoría, no dependen de la varita mágica de un entrenador extranjero. Esa visión casi colonial de que alguien de afuera tiene el poder divino para transformar al fútbol nacional por obra y magia de ser designado seleccionador había que superarla de una vez y para siempre.
La venta de humo y de espejitos a cambio de los recursos de la FVF ya se vivió con José Pékerman. Llegó al país ofreciendo la patraña de iniciar un proyecto de desarrollo en las categorías menores que se quedó en palabras y abandonó el cargo tras conseguir una jubilación dorada sin dejar nada a cambio. En realidad sí dejó algo. A su sucesor, Fernando Batista, más interesado en vender a Netflix la historia de la malograda clasificación al Mundial de 2026, que de dotar al equipo de ideas y personalidad para luchar por el boleto con argumentos sólidos, tal como quedó evidenciado con la trágica derrota 3-6 ante Colombia.
Con el nombramiento de Oswaldo Vizcarrondo como nuevo seleccionador nacional la FVF decidió esta vez apostar por un proyecto y no por los poderes mágicos de un DT. Porque la idea es trabajar en todas las categorías, desde la sub-14 con perfiles, características técnicas y biotipos que se adapten a la propuesta de fútbol progresivo que se desarrollará desde la etapa de formación, para educarlos en una manera de entender el juego. Vizcarrondo es el responsable de plasmar esa propuesta en la selección mayor con un cuerpo técnico de altos quilates. Le sobra experiencia como jugador y ahora tiene el reto de ejecutar un proyecto que apunta a una verdadera transformación desde la raíces de este deporte.









