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“El pupilo” lo volvió a hacer

Silvino Bracho. (Foto: Ángel Woodroffe/Prensa Águilas del Zulia)

Comenzó la temporada de premios que, año tras año, reconoce a los mejores del beisbol venezolano y como siempre los primeros ganadores anunciados fueron aquellos que se desprenden de fórmulas matemáticas, es decir, no dan pie al debate, no se discuten. Uno de ellos es el Cerrador del Año, que por segunda campaña consecutiva fue para “El pupilo” Silvino Bracho, definitivamente uno de los mejores apagafuegos de su generación. 

Sí, yo sé que muchos fanáticos insisten en recordar los episodios en los que ha fallado, pero ahí -en el ojo del huracán- es dónde se ha hecho mucho más fuerte. Este año, en su décima campaña en la LVBP, dejó registros brillantes. Igualó su tope personal con 11 rescates, un registro que había conseguido en la campaña 2022-2023, e impuso nuevas marcas en juegos disputados (25) e innings lanzados (26). Y hay que decirlo fue el único cerrador con doble dígito en el departamento de salvados. 

Silvino ganó hasta cuatro juegos y solo cargó con una derrota. Su efectividad de 2.08 es la segunda mejor entre los apagafuegos con al menos cinco rescates, solo superado por Yilber Díaz, que en 14 presentaciones se apuntó seis salvamentos. Todo esto le dio una ventaja clara sobre los otros lanzadores. Tan es así que Ronnie Williams, su perseguidor más cercano, quedó 10 puntos por debajo.

Pero eso no es todo. Silvino vivió una campaña histórica al completar los 60 rescates de por vida en la LVBP. Atrás dejó el registro de Porfirio Altamirano, que tenía el récord en las Águilas del Zulia con 58. Y en general escaló al puesto número 11 del ranking de los lanzadores con más salvamentos en la historia de la LVBP, una lista que encabeza el histórico Richard Garcés con 124. 

Ahora con su tercer premio al Cerrador del Año, “El pupilo” se unió a Garcés (4), Hassan Pena (4) y a Jay Baller (3) como los únicos que han obtenido el galardón al menos tres veces. Si me preguntan creo que tiene todo lo necesario para igualar y superar a los máximos ganadores de este premio. Está en su mejor momento. A sus 33 años ha aprendido a leer el juego más allá del instinto, es autocrítico y siempre está pensando en mejorar. 

Por ahora suma 185 apariciones y 194 innings y dos tercio de labor en la pelota venezolana,  tiene récord de 14-12, una buena efectividad de 2.36 y un WHIP de 0.96. Pero sobretodo tiene garra, amor por la camiseta y siempre está dispuesto a subir a la lomita para apagar cualquier fuego, incluso en esos escenarios hostiles. Es un histórico de este beisbol.

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