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De las lesiones al éxito

En el béisbol, como en la vida, las cicatrices cuentan historias. Para Miguel Aparicio, actual figura de Líderes de Miranda en la Liga Mayor de Béisbol Profesional (LMBP), esas marcas no son solo recuerdos de quirófanos; son el testimonio de una voluntad inquebrantable.

Tras un paso prometedor por las granjas de los Rangers de Texas y un calvario de lesiones que amenazó con retirar su guante, el jardinero hoy domina los departamentos ofensivos de la temporada 2026.

La carrera de Aparicio parecía destinada al estrellato en Estados Unidos hasta que su cuerpo dijo «basta». Una operación de tobillo en Texas inició una reacción en cadena: libertad contractual, problemas en la columna en Venezuela y, recientemente, una lesión de hombro tras su participación  con los Pericos de Puebla en México durante el 2025.

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«Si te digo que fue fácil, no lo fue. Pasar más de un año sin jugar y empezar de cero, recondicionar el cuerpo mientras los pitchers mejoran… fue muy complicado» confesó Aparicio. En esos momentos de oscuridad, el retiro fue una opción real. «Mentalmente me cansaba, pero mi papá fue el pilar. Él nunca me permitió decir ‘llego hasta aquí’, siempre me recordó que tenía talento».

El resurgir de Aparicio tiene un arquitecto clave: Carlos «El Almirante» García. El estratega no solo le dio la oportunidad en 2024 cuando el jugador estaba «cabizbajo» por sus dolencias de espalda, sino que le otorgó la confianza de ser titular diario.

«Ese apoyo de volver al campo, de saber que jugaría todos los días, me devolvió la emoción», explica el pelotero que recientemente alcanzó los 100 imparables de por vida en la liga. Hoy, Aparicio no solo batea, sino que castiga la bola: es líder en cuadrangulares (10) e impulsadas (25), consolidándose como uno de los bates más temidos del circuito.

A diferencia de sus años de prospecto, el Aparicio del 2026 tiene una filosofía distinta: el disfrute sobre la ambición. Tras tantas caídas, su plan actual es simple: salud y alegría.

«No tengo un plan como en el pasado. Mi plan hoy es disfrutar al máximo cada turno y cada momento con el equipo. Dejo el futuro a un lado y eso me hace bien; mentalmente me relajo y los resultados salen más fáciles».

Esa misma mentalidad es la que espera trasladar a los Navegantes del Magallanes, equipo de sus amores, donde busca jugar con la misma soltura que en la Liga Mayor para terminar de explotar su potencial.

Miguel Aparicio cierra con un mensaje para quienes enfrentan adversidades: «Nunca te rindas. A veces el cuerpo siente que no puede más, pero siempre puedes volverte a levantar. Al final, sentirás que el esfuerzo valió la pena».

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