Uno de los mayores dilemas que se le presenta a un equipo que queda en superioridad numérica, por la expulsión de un jugador del once rival, es resolver el problema de conseguir espacios disponibles para atacar. Menos jugadores en la cancha, no significa automáticamente más posibilidades para pisar el arco rival. Por el contrario, en el fútbol moderno, en el que correr, desdoblarse, apoyar y cubrir la mayor distancia posible en la transición defensiva es el alfa y omega de cualquier equipo, resulta una complicación hasta para los equipos de mayor jerarquía y calidad mundial, aprovechar la ventaja numérica y convertirla en goles.
En el partido contra Egipto, la selección sub-17 de Oswaldo Vizcarrondo debió lidiar con esta aparente situación favorable de que al cuadro africano le expulsaran a Mohamend Hamad por una violenta entrada sancionada con la tarjeta roja, tras revisar el VAR. Pero la ventaja no fue tal, porque los egipcios hicieron lo que ocurre siempre en estas situaciones. Armaron una muralla defensiva, retrasaron al único delantero para formar una primera línea de contención de cuatro mediocampistas y colocaron otra pared de cinco zagueros en el fondo para negar líneas de pases y evitar los desbordes de dos contra uno por los costados.
A partir de esa expulsión se produjo la inevitable paradoja. Cuando el partido fue 11 contra 11, Venezuela generó la mayor cantidad de oportunidades y debió culminar el primer tiempo con una diferencia mayor al 1-0. En esos 45 iniciales la combinación entre Marco Libra y Yerwin Sulbarán por la banda derecha desarticuló la defensa africana para que Diego Claut metiera un primer bombazo que salió ancho y otro que se estrelló en la base del poste derecho. El portero Omar Abdelaziz también le negó el segundo tanto al propio Sulbarán.
En cambio en el duelo de 11 contra 10, Egipto realizó un repliegue intenso y Venezuela careció de paciencia para mover la pelota de un lado a otro hasta encontrar una fisura. Tampoco logró una rendija para meter un latigazo de media distancia y todas las segundas pelotas productos de rebotes en el área fueron despejadas por los africanos. Faltó, además, tranquilidad, cabeza fría, para dar el último pase al compañero mejor ubicado para rematar en el área. Sin embargo, no hay nada que reprochar al equipo de Vizcarrondo. Sigue teniendo la clasificación en el bolsillo y los goles que faltaron el viernes, seguro llegarán el lunes contra Haití para sellar la clasificación a la siguiente fase del campeonato.
Los amistosos ante Australia y Canadá son un casting para probar talentos
La nueva convocatoria de la selección nacional para los partidos de la fecha FIFA contra Australia y Canadá mantiene la misma línea de iniciar un proceso de renovación con jugadores que están en fase de crecimiento y maduración, mezclados con otros de mayor experiencia y recorrido, quienes formaron parte del fracasado ciclo del técnico argentino Fernando Batista.
Después de la deslumbrante actuación de José Contreras para repeler hasta 10 disparos con ruta de gol en la pasada derrota 1-0 ante Argentina, era impensable que el arquero del Barcelona de Ecuador quedara fuera del nuevo llamado realizado por el técnico interino, Fernando Aristeguieta.
Estos partidos deben servir para probar a los nuevos talentos que piden paso en la selección y deben mostrar sus cualidades para ganarse un puesto, en el próximo ciclo hacia el Mundial de 2030. Es la ocasión propicia para conocer si Carlos “Pipo” Vivas, Alexander Milani y Luis Balbo son sólidos en defensa. Si las transiciones en la mitad del campo pueden encomendarse a jugadores de menos músculos y más control del balón como Daniel Pereira, Carlos Faya, Telasco Segovia o Keiber Lamadrid. Si David Martínez es el cerebro para organizar los ataque en compañía de Jefferson Savarino, Gleiker Mendoza, José “Tucaní” Chávez. Y descifrar quién es el delantero que suplirá a Salomón Rondón en el área grande. Kevin Kelsy y Alejandro Marqués están en el casting para el papel de “Gladiador”, pero a ambos les cuesta jugar de espaldas al arco. Necesitan que los alimenten con pases al espacio para definir. Todo por ahora son incógnitas que estos amistosos ayudan a dilucidar.
Trujillanos y Titanes sueñan con subir
Hacía tiempo que una final de la segunda división de la Liga Futve no generaba tanta pasión y expectativa como la que disputan Titanes de Guanare y Trujillanos por el ascenso a la próxima temporada de la máxima categoría.
Ambos equipos hicieron sobrados méritos para avanzar a esta ronda decisiva, que se inicia en el estadio Calles Pinto de Guanare y cerrará en el gramado del José Alberto Pérez de Valera, donde el cuadro aurimarrón ha venido jugando sus partidos a casa llena, con 25 mil almas alentando sin parar en el llamado “Cementerio de los grandes”.
Después de la tragedia económica y los pésimos resultados que condenaron al equipo a descender a la segunda división en 2022, la institución de Valera está de vuelta con toda su fuerza. Desde el 2024 es el equipo que tiene el mejor promedio de asistencia en todo el fútbol venezolano y este año el fervor irrenunciable de sus seguidores ha sido correspondido en la cancha con un sólido juego.
Los dirigidos por un exjugador emblemático como el mediocampista Oswaldo Chaurant, y con José Hérnandez Chávez entre sus principales artilleros, Trujillanos tiene todo a su favor para regresar a primera. Sin embargo, Titanes también ha devuelto a Guanare la tradición futbolística que vivió durante años con el desaparecido Llaneros, y su tropa comandada por Luis “Chispa” Infante y Rómulo Torrealba está presta para concretar el sueño del ascenso.









