España no estaba dormida ni de parranda en Estados Unidos. La chata presentación en su debut ante Cabo Verde, sin desborde por las bandas, carente de imaginación para romper el intenso repliegue de las líneas de los africanos y generando pocas ocasiones para definir, cambió radicalmente en el segundo enfrentamiento contra Arabia Saudita, una selección de más jerarquía que cuatro años atrás, en Catar 2022, hizo doblar las rodillas a la albiceleste de Lionel Messi, aplicando una ordenada intensa defensa para sacar un triunfo histórico.
Pero todo cambió en España con la presencia de Lamine Yamal en la alineación titular del técnico Luis de la Fuente. El extremo del Barcelona es el alma del equipo. Cuando el balón pasa por sus botines, la Roja recupera su identidad. Aparecen los cambios de ritmo, los desbordes por ambos costados, las triangulaciones y las combinaciones efectivas para asentarse en el terreno enemigo y plantar bandera.
Después de dos meses fuera de la cancha por una lesión, Yamal todavía no está a plenitud. Sin embargo, le bastaron unas chispas de inventiva y capacidad goleadora para resolver en diez minutos todas las dificultades de España para convertir su primer gol en el torneo. Su fútbol alegre, desenfadado y atrevido es contagioso. Mike Oyarzabal, que apenas tuvo contacto con el balón ante Cabo Verde, fue el más beneficiado por la incorporación de Yamal desde el primer minuto del enfrentamiento. Porque el delantero vasco, esta vez pudo recibir con más espacios y en la primer que tocó produjo un cambio de banda con una habilitación que se paseó a sus anchas por el área saudita en procura de Yamal. Despierto y rápido para anticipar la jugada, el extremo llegó al segundo palo para cerrar la jugada con su primer tanto mundialista a los 18 años.
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Los dos goles de Oyarzabal también fueron producto de los cambios que realizó el técnico Luis de la Fuente para sacudir al equipo de la modorra del debut. Más vertical y rápido en las transiciones ofensivas, gracias a la movilidad que aportaron Cucurella y Baena por la banda izquierda y Porro, Olmo y Yamal por la derecha, a los árabes se le perdieron las marcas. La última línea de cinco defensores sauditas fue derrumbada por los ataques profundos y la precisión de los pases de Laporte y Olmo para conseguir a Oyarzabal sin oposición en el área.
Despertó España que sin exhibir todo su potencial entró de nuevo en escena para recordarle al mundo que son los actuales campeones de Europa y que tienen en sus filas el talento de Lamine Yamal, una de las perlas más valiosas del torneo.









