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Un héroe para llegar a la tierra prometida

El fútbol en Estados Unidos ha dado un salto enorme en relación con aquellos años del Cosmos del Rey Pelé, entre 1972 y 1975, en los que el soccer intentó abrirse paso en el supercompetitivo mercado del deporte profesional con el equipo de luminarias en retiro, como el astro brasileño, el defensa germano Franz Beckenbauer, el goleador italiano Giorgio Chinaglia y los neerlandeses Johan Neeskens y Johan Cruyff, este último disputó un puñado de amistosos en el breve paso por el club neoyorquino.

En un país donde el relato deportivo gira en torno a la gran estrella que carga sobre sus espaldas con la responsabilidad de lograr títulos individuales y colectivos, el Cosmos, comandado por el Rey indiscutible de la Canarinha y mundial, generó un boom futbolístico nunca visto en el país de las barras y las estrellas, pero que duró muy poco porque el equipo se fue apagando y fue consumido por las deudas al igual que la North American Soccer League.

Con la Major League Soccer, el fútbol pasó de ser un experimento a convertirse en un torneo sólido que se ha metido en el alma de los estadounidenses, expandiéndose por toda su inabarcable geografía, atrayendo estrellas de la talla de Lionel Messi y Luis Suárez, levantando instalaciones propias como el Nu Stadium, recientemente inaugurado para acoger los partidos del Inter Miami, y con asistencias que se han mantenido en constante crecimiento desde 17.000 hasta 23.000 por partidos con topes de 53.000 almas para presenciar la consagración de aquel Atlanta United, comandado por el delantero venezolano Josef Martínez en 2018, en la que estableció récord de 31 goles y se erigió como el más valioso.

Pero, aunque es innegable el avance significativo del soccer en Estados Unidos, todavía falta un héroe nacional en la MLS, un delantero de altos quilates que pida la pelota, drible a los rivales y convierta goles decisivos para que el país que domina todos los deportes habidos y por haber en el olimpismo también dé el paso que le falta en el fútbol, salga de la medianía de los equipos que se quedan en octavos o cuartos de final, llegue hasta la cumbre de un choque decisivo y levante la Copa ante su afición.

Se espera que Christian Pulisic, el mediapunta de la Roma, pueda ajustarse los galones de general en jefe de la tropa, dirigida por el técnico argentino Mauricio Pochettino, y sea ese héroe que se crezca ante todos los rivales, como lo está haciendo en la final de la NBA el pequeño armador Jalen Brunson ante el gigante francés Victor Wembanyama, y conduzca a su país hasta la tierra prometida de un inédito título mundial.

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