La falta de estabilidad es difícil, en cualquier ámbito de la vida, pero en el deporte es realmente desafiante. Mantenerse activo y en “buena” forma cuando no eres un jugador de todos los días es un verdadero reto, más cuando ni siquiera tienes la garantía de estar seguro en el roster. El venezolano Carlos Carrasco está disputando su campaña número 17 en MLB y probablemente esta sea la más compleja.
El barquisimetano, de 39 años, firmó en noviembre de 2025 un contrato de ligas menores con los Bravos, el cual incluía una invitación al campo de entrenamiento. Comenzó el año en Triple-A y el 29 de abril fue llamado al equipo grande. Lanzó un inning perfecto ante los Nacionales y ese mismo día fue puesto en asignación. Sí, cumplió e igualmente lo sacaron del roster. Entonces, en cuestión de horas Carrasco escogió la agencia libre y volvió al equipo con otro contrato.
El derecho reapareció el cuatro de mayo, frente a los Marineros, lanzó un inning y un tercio en blanco, en el que recetó un ponche y logró mantener su efectividad inmaculada. Una vez más, Atlanta lo puso en asignación y repitió todo el ciclo. “Cookie” volvió una tercera vez al Big Show, en esta ocasión para presentarse el 24 de mayo ante los Nats y el 27 ante los Medias Rojas. Y el ciclo comenzó de nuevo. Para el momento que se escribe esta columna, el derecho está en asignación.
La dinámica es evidente. Subir y hacer una presentación específica para dar descanso al bullpen y luego ser puesto en asignación para abrir espacio a otro brazo, te envían a waivers y -si nadie te reclama- regresas a la organización con un contrato de ligas menores. Dicha estrategia quedó en evidencia el año pasado con el lanzador Jesse Chavez que, jugando la última de sus 18 contiendas, fue puesto en asignación y firmado de nuevo hasta tres veces por los Bravos.
Además de Carrasco, Atlanta ha usado este recurso con el también venezolano José Azócar, cuyo contrato fue seleccionado el tres mayo, apareció en dos juegos y luego fue puesto asignación el seis de ese mismo mes. Escogió la agencia libre y volvió al equipo un par de días después. Todo el ciclo se repitió entre el 11 y el 26 de mayo.
A pesar de tanta inestabilidad, Carrasco ha respondido. Tanto que logró redondear su cifra de innings lanzados a 1.700 y se convirtió en apenas el séptimo venezolano que consigue este registro, uniéndose a referentes criollos como Félix Hernández (2729.2), Freddy García (2264), Johan Santana (2025.2), Aníbal Sánchez (2017.2), Carlos Zambrano (1959) y Wilson Álvarez (1747.2). Indiscutiblemente, esta es una campaña que ha puesto a prueba su resiliencia, pero el béisbol ha encontrado la forma de sonreírle y le está permitiendo que le de las últimas pinceladas a una carrera llena de grandes momentos y de mucha resiliencia.
Son 17 años en los que no ha parado de trabajar, 12 con Guardianes, tres con Mets, dos con Bravos y uno con Mets. 339 juegos, 286 como abridor, 1694 innings y dos tercios de labor además de un récord positivo de 112-105. Un Premio Roberto Clemente que habla de su compromiso con la sociedad más allá del beisbol y un testimonio de lucha digno de admirar, porque no olvidemos que batalló con el cáncer en 2019 y esa lucha también la ganó.









