Los Gigantes de San Francisco han tenido un accidentado comienzo de campaña y están de últimos en el oeste de la Liga Nacional, incluso un juego por debajo de los Rockies de Colorado. Y la razón es simple, su ofensiva tiene uno de los promedios ofensivos más bajos del viejo circuito (.233), su OPS (.618) solo es mejor que el de los Rojos de Cincinnati y sus cinco jonrones son la cifra más baja de todas las Grandes Ligas. Si tuviésemos que hablar de algo positivo pues inevitablemente todos los reflectores tienen que ir sobre Luis Arráez.
El venezolano, clave en el título de Venezuela en el Clásico Mundial de Beisbol, es el líder bate de Gigantes con un sólido promedio de .320, que está en el Top 10 de los mejores del circuito. Se ha apuntado tres extrabases, incluidos un par de triples, y ha empujado seis carreras, una menos que el líder del conjunto Matt Chapman, que -por cierto- es el único otro bateador de la bahía cuyo promedio está por encima de .300. Tan solo se ha ponchado un par de veces, haciendo gala de su talento innato para reconocer la zona de strike, por algo el año pasado registró la tasa de ponches más baja (3.1%) entre los bateadores calificados.
Sus 12 incogibles son la segunda cifra más alta de todas las Grandes Ligas, solo superado por Andy Pagés (13), algo que no debe sorprender a nadie porqué él ha liderado la Liga Nacional en hits en cada una de las últimas dos temporadas,
Este año el comienzo fue un tanto lento, de hecho solo bateó .211 en los cinco juegos que disputó en marzo. Pero se ajustó rápido. En los ocho desafíos del mes de abril ha ligado para .387, un promedio que en el viejo circuito solo superan Nico Horner (.400) y Andy Pagés (.464). En San Francisco han sorprendido poniendo incluso como tercer y cuarto bate, algo parecido a lo que vimos de él en el Clásico, donde el manager Omar López lo usó como tercero en el orden, por detrás de Ronald Acuña y Maikel García.
Además, Luis ha cumplido defensivamente, en 106 entradas como camarero no ha cometido ninguna pifia, ha realizado 40 asistencias y ha firmado 13 outs. Así que pueden seguir diciendo que no es un buen guante, pero está haciendo su trabajo, mejorando día a día, atacando mejor la bola y siendo mucho más solvente, algo por lo que se ha preocupado desde el comienzo de los entrenamientos. “La Regadera” ha cumplido con todo lo que San Francisco esperaba de él cuando lo firmó en la agencia libre por un año y 12 millones de dólares, querían “probarlo”, ver si sus habilidades les funcionaban realmente, pues bien, la respuesta ha sido contundente.
Ahora lo que falta es que como equipo lo respalden y esa ofensiva comience a carburar para tener algún chance en esa complicada división donde -en el papel- Dodgers y Padres son superiores.









