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Vidas paralelas: beisbol y fútbol

Nunca ha tenido sentido comparar los logros de una selección nacional para descalificar o hacer sentir miserables a los practicantes o seguidores de otras disciplinas.

Cada deporte es cada deporte, tienen sus particularidades, a lo largo de su desarrollo transitan caminos que se bifurcan y desembocan en otros horizontes, y para entender por qué el beisbol puede celebrar su primera conquista del Clásico de la MLB y el cuarto título mundial de su rica historia, mientras que el fútbol venezolano siguen penando para clasificar a su primera Copa del Mundo en la categoría adulta masculina y femenina, vale la pena revisar, tomando en préstamo la famosa obra de Plutarco, la Vidas Paralelas de estos deportes en nuestro país.

Los caminos del periodismo deportivo nos han llevado a dedicar buena parte de nuestra carrera a seguir los pasos del fútbol venezolano y de la Vinotinto en todas sus categorías sin perder la pista a lo que ocurre en otras disciplinas del país. Comenzamos cubriendo aquellas selecciones menores del profesor Lino Alonso, que dormían en literas mohosas en concentraciones en el interior del país o en moteles de mala muerte en Sabana Grande, a las que escasos periodistas dedicaban tiempo y espacios en sus medios, hasta llegar as estos días en los que los jugadores reciben trato VIP, alojados en hoteles cinco estrellas y con cientos de medios alrededor.

Cambiaron muchas cosas en el fútbol nacional y en la selecciones, menos la amargura de muchos resultados, y el fracaso repetido de clasificar a una Copa del Mundo en categoría absoluta Cuando la Vinotinto consiga esa hazaña tan deseadas, seguramente millones de venezolanos lo celebraremos como acabamos de hacer con el título de los Héroes de marzo en el reciente Clásico Mundial de Beisbol.

Pero resulta un despropósito comparar los logros de uno y otro deporte, porque se trata de disciplinas completamente distintas, con sus respectivas singularidades, que por razones históricas, culturales, económicas y hasta de índole política tuvieron un desarrollo desigual. Nuestra condición de país dependiente económica y culturalmente de Estados Unidos hizo que el beisbol tuviera una temprano desarrollo en Venezuela y creciera gracias al respaldo económico de empresario privados y de promotores vinculados al poder político.

Los hijos del Benemérito Juan Vicente Gómez: Gonzalo, Florencio y Juan Vicente jugaron, fundaron y patrocinaron clubes de beisbol, como el famoso Concordia que contrató a grande luminarias del beisbol en los tiempos aurorales de este deporte en el país, en la década del treinta del siglo pasado. Por las filas del poderoso equipo “Buchipluma” pasaron las grandes estrellas del beisbol venezolano y extranjero como Balbino Inojosa, Manuel “Pollo” Malpica, Luis Aparicio padre, el dominicano José “Tetelo” Vargas o el salón de la fama cubano Martín Dihigo. El Concordia de Gonzalo Gómez hasta realizó giras por el extranjero para enfrentar a clubes de Cuba, Puerto Rica y Estados Unidos en la llamada Serie Inter Americana.

En cambio el fútbol corrió otra suerte económica y política. Cuando el Venzóleo, primer equipo de fútbol con cancha propia socios y categorías menores comenzó a tomar vuelo en su sede con tribuna en el popular barrio de Sarría en Caracas, ocurrió un hecho que trastocó el crecimiento de este deporte en la ciudad.
Fundado en 1920 por inmigrantes británicos vinculado a la Petroleum Company, predecesora de la Compañía Shell, y que congregó en sus filas a la crema intelectual de la ciudad, el equipo petrolero desapareció súbitamente. Varios de sus integrantes participaron en la Semana del Estudiante en la Universidad Central de Venezuela en 1928, un festejo que incluyó encendidas intervenciones por parte de dirigentes como Jóvito Villalba y Joaquín Gabaldón y recitales de poemas de Pío Tamayo, consideraros “irrespetuosos” por parte del gobierno del general Gómez.

Cerca de 214 estudiantes fueron detenidos, entre ellos buena parte de los integrantes del Venzóleo, razón por la cual la compañía petrolera que patrocinaba al equipo nunca quiso saber más del fútbol, porque corría el riesgo de perder las concesiones para la explotación del oro negro que otorgaba el Benemérito.

Desde entonces, el beisbol se convirtió en pasión nacional, gracias al memorable primer título mundial conseguido por los Héroes del 41, que luego derivó en la creación de la Liga Profesional de Beisbol y en el notable desarrollo de este deporte a nivel nacional e internacional con la llegada 500 pelotero a las Grandes Ligas.
Entretanto, el balón transitó por el llamado fútbol de colonias, donde los jugadores venezolanos apenas tenían oportunidad de jugar, porque el negocio era contratar extranjeros. Fue apenas a partir de los años 70, con la creación de Estudiantes de Mérida, Deportivo Táchira y el renacimiento del Caracas FC en 1989, de la mano del doctor Guillermo Valentiner, que el fútbol nacional comienza un verdadero despegue. Por eso, no hay comparación posible entre el guante, la pelota y el balón.

Vizcarrondo apuesta por mediocampo de más técnica que músculo

La primera convocatoria de Oswaldo Vizcarrondo como DT oficial de la Vinotinto refleja muy bien los aires de renovación de la plantilla, pero manteniendo la sabiduría y la experiencia de jugadores emblemáticos como Salomón Rondón para contagiar de su constancia y disciplina al nuevo contigente que se alista en batalla.

Después de la soberbia actuación que ofreció José Contreras en los partidos amistosos ante Australia y Argentina, y el gran rendimiento exhibido en el Barcelona de César Farías, era de esperar que Vizcarrondo lo incluyera en el llamado, en el que también figura Frankarlos Benítez, uno de los porteros con más proyección en el país.

Los partidos de la FIFA Series para enfrentar a Trinidad y Tobago y Uzbekistán servirán para ir despejando una de las eternas interrogantes en la selecciones Vinotinto: el lateral izquierdo. Para ese puesto, Vizcarrondo contará con dos alternativas: Luis Balbo, que dio el salto de la filial sub-20 al Fiorentina de la Serie A de Italia, donde ha tenido escaso rodaje competitivo, y Diego Osío, el más efectivo por ese carril en la Liga Futve con las filas del Deportivo La Guaira. En la mitad del campo, Vizcarrondo apuesta por más técnica que músculos y todos son jugadores de buen pie, encabezados por Telasco Segovia, Jefferson Savarino, Keiber Lamadrid y David Martínez, lo que promete el fútbol de tenencia, toque y dominio del balón. Y en el ataque, Rondón aportará su experiencia para seguir anotando goles y enseñar los secretos de la posición a los pretendientes a sucederlo: Jovanny Bolívar, Alejandro Marqués y Jesús Ramírez.

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