José Mourinho, se verá obligado a seguir los próximos dos compromisos del Benfica desde las gradas, tras la tarjeta roja que recibió y el posterior rifirrafe verbal con Luis González, asistente del FC Porto, en el accidentado encuentro del pasado domingo.
El Consejo Disciplinario de la federación lusa emitió dos resoluciones que vetan al técnico de 63 años para la dirección inmediata del conjunto lisboeta.
La primera parte de la sanción corresponde a un partido de suspensión por la expulsión sufrida durante el agónico empate 2-2. El incidente ocurrió cuando el preparador abandonó su zona técnica para golpear un balón hacia el banquillo rival en plena celebración, aunque el propio Mourinho alegó que su intención original era enviar el esférico hacia las gradas.
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Sumado a esto, el polemico estratega recibió una inhabilitación adicional de 11 días debido a su acalorado cruce de palabras con el argentino González.









