“Creo que nací en la época equivocada”, suele decir Luis Arráez cuando le consultan el porqué, siendo un jugador tan hábil, tres veces campeón bate, le ha costado tanto consolidarse en un equipo de Grandes Ligas, o conseguir un contrato multianual en la última agencia libre. A fuerza de las estadísticas avanzadas se han empeñado en decir que es un jugador de una sola herramienta, que además no conecta extrabases y no empuja una gran cantidad de carreras, que es -palabras más, palabra menos- un pelotero por debajo del promedio. Que va, el de San Felipe tiene un talento sobrenatural para el juego. Y pareciera que su lugar preferido para demostrarlo es el Clásico Mundial.
Arráez fue la bujía de Venezuela en la victoria ante Israel, en la que terminó casi perfecto de 5-4 con cinco carreras empujadas y cuatro anotadas. Conectó dos jonrones, uno en el quinto inning en cuenta de 3-1 y el otro en el sexto ante el segundo pitcheo que recibió. Se viralizó en redes sociales la celebración del ahora coach de bateo Miguel Cabrera, que en varias oportunidades ha dicho ser fan de “La Regadera” y ha insistido en que él no debe cambiar su juego por que opinen los demás. La soberbia actuación tomó una connotación histórica, pues se trata del primer pelotero en la historia que ha conectado dos o más jonrones en más de una oportunidad en el Clásico Mundial.
Porque todos recordamos el juego de ese 18 de marzo de 2023, en el que Luis fue la bujía de Venezuela ante EEUU. La botó en el primer inning ante Lance Lynn para empujar dos rayitas y repitió la dosis en el séptimo con un jonrón solitario ante David Bednar. Como si fuera poco con sus cinco empujadas igualó a Salvador Pérez con la mayor cantidad de remolques para un venezolano en un encuentro de Clásico Mundial.
Sí, Luis comparte una marca con “Salvy”, que es uno de los mejores jugadores de béisbol que hemos tenido en MLB. Ah, pero también se ha puesto cerca de Miguel Cabrera, que en cinco ediciones del Clásico sumó seis bambinazos y 15 impulsadas, “La Regadera” tiene cuatro estacazos y 11 empujadas. Su habilidad para batear es indiscutible y es absurdo decir que eso no es suficiente para que sea considerado una estrella en este deporte, cuyo principio básico es poner la bola en juego.
Sí, tienes razón Luis, quizás estás en la época equivocada, pero no porque el juego haya cambiado, sino porque estamos en una realidad en la que todo el mundo puede criticar sin siquiera pensar en cuánto daño puede ocasionar. Pero también es verdad que tú no tienes que cambiar, deben hacerlo quizás quienes se empeñan en explicar el juego a fuerza de estadísticas que no, no lo miden todo y no son suficientes para decir quien tiene talento y quien no.









