Los amantes del beisbol estamos preparados para muchas cosas, victorias, derrotas, records, hazañas… Pero jamás para las lesiones que pueden sacar de juego a un pelotero. Lo que ocurrió esta semana con José Pirela, en el juego entre Águilas y Caribes, fue realmente desgarrador. Él, fiel a su estilo, intenso, arriesgado y de compromiso inquebrantable, intentó anotar desde segunda, pero algo pasó en el camino y llegó claramente adolorido a home. La escena de sus compañeros cargándolo para sacarlo del terreno fue muy dolorosa.
Un día después la gerencia rapaz confirmó que sufrió ruptura del tendón de Aquiles en el pie derecho, una lesión que lo llevará al quirófano y para la cual se estima un tiempo de recuperación de seis meses. La noticia, claro, ha sido dura para todos, pero especialmente para los zulianos, que en esta postemporada estaban viendo al «Águila Negra» en todo su esplendor, siendo el segundo mejor bateador rapaz del Round Robin. Su promedio de .367 solo era superado por el de Andrés Chaparro.
Era segundo en hits con 18, solo por detrás de Chaparro (23), también segundo en jonrones (3) y carreras impulsadas (12). Si, estábamos reviviendo sus mejores años, esos que vivió entre 2013 y 2016, cuando bateó siempre cerca o por encima de .300 y sin ser un bateador de poder podía empujar 20 o más carreras. Además, esta misma semana habia superado el récord de Carlos Quintana, que era el aguilucho con más anotadas en postemporada con 56.
Estaba viviendo un idilio y todo terminó de la forma más abrupta. Pero tengan claro que esto solo evidencia una vez más que José Pirela es de esos peloteros que deja el alma en el terreno. Es de esos jugadores para los que el uniforme tiene un significado intangible. Y siempre ha sido así. Lo demostró en 2024, cuando finalmente volvió a jugar una temporada completa con Águilas después de cinco años de ausencia. Terminó entonces disputando 47 compromisos, en los que conectó 14 extrabases, empujó 21 carreras y anotó otras 31. Su promedio de .294 fue el tercero más alto entre los jugadores que disputaron al menos 40 compromisos.
Para este 2025, tras los muchos cambios que atravesó Águilas en la temporada baja, quedó siendo -junto Ali Castillo- la voz de la experiencia. ¿Su misión?, enseñarle a los más jóvenes el compromiso y la garra que debe tener un aguilucho. Tarea que ha cumplido a cabalidad. Si, su promedio fue bastante discreto, pero fue líder impulsor con 31 carreras. Ahora esos muchachos tienen que responderle a él y seguir batallando en su nombre.









