El Arsenal estuvo a las puertas de la gloria europea, pero el destino volvió a serle esquivo. Tras haber conquistado la Premier League para poner fin a una espera de 22 años en el plano local, el conjunto del norte de Londres no pudo redondear la campaña al caer en la instancia definitiva de la UEFA Champions League desde el punto penal ante el PSG.
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El resultado estira una de las rachas más esquivas del fútbol de élite, dejando al club con las manos vacías en el partido más importante de su historia reciente.
El dolor como motivación
Lejos de buscar excusas, el DT del cuadro londinense, Mikel Arteta, asumió el golpe con madurez y retó a su plantilla a digerir la frustración de cara al futuro inmediato:
“Primero hay que superar ese dolor, asimilarlo y luego convertirlo en combustible para mejorar y alcanzar un nivel diferente, porque exigirá un nivel diferente de calidad en toda Europa”, reflexionó el estratega ibérico en declaraciones compartidas por AP.
Asimismo, Arteta no escatimó en elogios hacia el nuevo monarca de Europa, rindiéndose ante los argumentos futbolísticos del conjunto parisino: “Quiero felicitar al PSG porque, en mi opinión, son el mejor equipo del mundo. Lo que son capaces de hacer con el balón, las jugadas individuales, no lo había visto antes”.
Una estrategia que rozó la perfección
El desarrollo del encuentro ofreció pasajes donde la balanza pareció inclinarse a favor de los ingleses. Los Gunners marcaron la pauta desde el pitazo inicial gracias a un contragolpe que terminó en un gol tempranero del alemán Kai Havertz.
Con la ventaja en el marcador, el Arsenal se replegó con orden, cerrando las líneas y aguantando la presión con comodidad. El planteamiento defensivo de Arteta neutralizó por largos tramos al ataque francés, provocando que el PSG luciera nervioso con la posesión del balón y falto de ideas para encontrar fisuras en el bloque defensivo londinense.
Sin embargo, los ahora bicampeones tradujeron un penal en gol de Dembelé al minuto 62, llevando esa paridad hasta la prórroga y y de ahí a la definición desde los once pasos.
Una maldición histórica que se extiende
La derrota agrava una estadística demoledora para la institución de los Emiratos. Esta final representó el partido número 226 del Arsenal en la Copa de Europa o Liga de Campeones sin lograr levantar el trofeo. Con esta cifra, el club inglés se mantiene como el equipo que ha disputado la mayor cantidad de compromisos en la historia de la competición sin haber podido consagrarse campeón.
Para Arteta y su cuerpo técnico, la tarea ahora será sanar las heridas de una tanda de penales fatídica y reestructurar las bases de un equipo que, a pesar de la caída, demostró tener los argumentos necesarios para competir de tú a tú en la cumbre del balompié mundial.









