
Al cumplirse 84 años, el 17 de enero de 1942 del nacimiento de Muhammad Ali, aún ronda la interrogante sobre cuál fue el legado dejado por quien ha sido considerado “El Más Grande”, no solamente como boxeador sino también amparado en el impacto cultural y social que tuvo en todo el planeta, incluso más allá de su muerte en 2016.
Bautizado por sus padres como Cassius Marcellus Clay, este pionero en muchos aspectos nació en Louisville, Kentucky, Estados Unidos, residencia que mantuvo de por vida, aún cuando se le considera un ícono universal propio de otras razas y religiones lo que le da un carácter “cósmico” en otras latitudes.
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Pero ¿qué hizo este púgil, apodado “Bocazas” en su carrera para captar la atención mundial de tal manera?
Explosión en tres países
Si algo no se puede criticar, dentro de las odiosas comparaciobes en las épocas, son los rivales que enfrentó y venció -primero con su apellido Clay y luego como Ali- este formidable ser humano.
Clay, luego de haber sido campeón olímpico en los pesos medianos en Roma 1960, subió al profesional y cuatro años después, el 25 de febrero de 1964 en Miami Beach, marcó el nacimiento de la leyenda al derrotar a Sonny Liston, quien era considerado un “monstruo” invencible. Había destruido a Floyd Patterson en un solo asalto para ganar el título y las apuestas estaban 7 a 1 en contra de Cassius Clay.
Casi nadie creía que el joven Clay, de 22 años, pudiera sobrevivir a la pegada de Liston. En el sexto asalto, Clay dominó por completo a un Liston agotado y frustrado. Al sonar la campana para el séptimo, Liston se quedó sentado en su banquillo, alegando una lesión en el hombro. Clay saltó al centro del ring gritando su famosa frase: ”¡Soy el más grande! ¡Me comí el mundo!” y justo después anunció públicamente su conversión al Islam y cambió su nombre por el de Muhammad Ali.
En el legendario “Rumble in the Jungle” en Zaire, África, (1974), tras haber quedado fuera del boxeo por tres años al negarse a combatir en la guerra de Vietnam, Ali utilizó la táctica del “rope-a-dope” (dejarse golpear en las cuerdas para cansar al rival) para noquear al quien parecía invencible, George Foreman, en 8 asaltos,
Un año después, en Zaire hubo una obra de inteligencia, Ali tendría entonces una prueba de resistencia pura. Fue el tercer combate con el “tanque” Joe Frazier, realizada en Manila, Filipinas.
En el round 14, la esquina de Frazier detuvo la pelea porque Joe estaba ciego por la hinchazón. Ali confesó inmediatamente que Frazier era “el hombre más fuerte del mundo después de mí”, en muestra del arrojo que el mundo jamás olvidaría.
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