En el deporte en general no hay nada más emocionante que una remontada, venir de atrás, echar por tierra los pronósticos e imponer tu ley es algo que no tiene comparación. Y si es especial hacerlo en un juego o una serie, imagínate lo que significa remontar una temporada como lo hizo Magallanes este año en la LVBP. Parece ficción por donde lo mires porque no solo avanzaron al Round Robin, sino que lo hicieron en el tercer lugar de la tabla de posiciones, solo por detrás del campeón defensor Cardenales de Lara y los Bravos de Margarita. Vaya que ellos sí pueden abrazar la frase de “no es como se empieza, sino cómo se termina”.
Para el comienzo de la campaña Magallanes estaba entre los favoritos de muchos porque ya el año anterior habían mostrado un núcleo sólido que prometía grandes cosas al combinar experiencia y juventud. Y, aunque en la temporada baja hubo movimientos que sorprendieron, todos esperaban que compitieran por los primeros lugares. Pero qué va, las expectativas se desplomaron rápidamente. Eran un equipo incapaz de producir lo necesario para respaldar a su pitcheo, que siempre fue el mejor de la liga.
Entonces, comenzaron los cambios drásticos. El seis de noviembre, cuando se disputaba la cuarta semana del campeonato y tenían el peor récord con 5-11, pusieron fin a su relación con el manager Eduardo Pérez y designaron al coach de banca, Mario Lisson, como manager interino. E inmediatamente anunciaron el regreso del puertoriqueño Yadier Molina, que los dirigió en la temporada 2022-2023, siendo aquella su primera experiencia como estratega. El boricua se incorporó el 14 de noviembre, fecha en la que Magallanes visitaba a los Tigres en Maracay y tenía entonces un récord nefasto de 8-15.
El comienzo fue difícil, él mismo dijo -tiempo después- que había encontrado un equipo con mentalidad perdedora. Pero logró hacerlos ver todo el potencial que tenían y los puso a ganar en el momento justo. José Goméz (.366), Carlos Rodríguez (.354), Yasiel Puig (.348), Luis Sardiñas (.343) y Rougned Odor (.306) se convirtieron en la bujía de los eléctricos durante un brillante mes de diciembre, en el que también mostró mejoría Renato Núñez (.308). En un abrir y cerrar de ojos Magallanes se convirtió en el equipo que todos esperaban. Y el pitcheo, que sacó la cara por ellos en los momentos difíciles, siguió haciendo lo suyo guiados por Ricardo Sánchez.
De la mano de Yadier hilvanaron un registro de 21-12 que no solo los metió en postemporada, sino que los dejó en una muy buena posición. Y han sido enfáticos, clasificar no basta, quieren meterse en la final y ponerle broche de eso a una remontada histórica.









