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Cómo adoptar hábitos saludables cuando nos sentimos desmotivados

Puntos principales:

  • En este nuevo arranque de año, y tras de la contingencia sanitaria, son muchos los emprendedores que quieren cambiar sus rutinas, pero a la vez manifiestan sentirse agotados y desmotivados.
  • Para salir de este círculo vicioso, lo primero que tenemos que hacer es recuperar la salud física y mental; para luego enfocarse en cambiar de hábitos de manera sostenible.
  • Empieza de a poco y fíjate metas realistas, pero comprometido en serio con el cambio.

Adoptar nuevos hábitos más saludables es difícil, pero mucho más cuando nos sentimos desmotivados. La realidad es que, luego de dos años tan difíciles, son muchos los emprendedores que manifiestan sentirse agotados en este arranque de año.

Entonces, ¿Qué hacer para cambiar nuestras rutinas, ser más productivos y correr detrás de nuestros objetivos cuando no logramos recuperar la energía y la motivación? ¿Cómo evitar que el deseo de salir adelante no se convierta en un motivo adicional de preocupación y angustia?

Como explican los expertos en desarrollo personal: cuando nos hallamos en esta situación, lo primero que tenemos que hacer es cuidar de nosotros mismos para poder recuperar la salud física y mental, para luego enfocarse en cambiar de hábitos de manera sostenible. Veamos cómo lograrlo a través de las siguientes etapas.

#1. Empieza por dormir más y mejor

Una de las causas más comunes del estrés y la sensación de cansancio permanente es la falta de sueño de calidad. Así que, si sufres de insomnio o si te despiertas varias veces durante la noche, necesitas recuperar una rutina saludable de descanso. Empieza por acostarte más temprano, de acuerdo a la cantidad de horas de sueño satisfactorio que requieras.

Por ejemplo, si necesitas dormir ocho horas y levantarte a las 7 de la mañana, entonces tienes que estar dormido a las 11 de la noche. Eso significa que una hora antes, a las 10, tienes que empezar a bajar el ritmo de actividad. Tomar un baño caliente, desconectarte del celular o de cualquier otro dispositivo electrónico. Bajar las luces y leer un libro ayuda mucho. De esta manera dormirás naturalmente y despertarás temprano sin ninguna dificultad.

#2. Nutre tu cuerpo y tu mente

El segundo paso para recuperar la autoestima y la motivación es consumir cosas que le hagan bien a tu cuerpo, y también a tu cabeza. Empieza por tomar más agua: te sorprenderías de la cantidad de personas que no consumen suficiente líquido, causándoles no solo sentir hambre frecuentemente, sino también experimentar problemas de concentración, fatiga y ansiedad. Así que ten siempre contigo un vaso o una botella de agua y no esperes a tener sed para consumirla.

En cuanto a la alimentación, mantén horarios ordenados de comidas y reduce el consumo de carbohidratos, grasas, azúcar y todo tipo de alimentos procesados. Cuando vayas al súper, compra más frutas y verduras, y proteínas magras como la carne de pollo o el pescado. De acuerdo a tu peso, y si lo consideras necesario, haz una consulta con un nutricionista para que te prepare una dieta saludable y personalizada.

¡Y atención! Tu mente también necesita ser bien alimentada. ¿Te has puesto a pensar en el tipo de contenidos que consumes a través de la televisión o Internet? ¿Cuántas horas pasas en las redes sociales? ¿Cuáles son los temas principales de conversación cuando te reúnes con otros emprendedores, con tus amigos o con tu familia? Quizá llegó el momento de eliminar el contenido basura de tu vida y dedicar tiempo a la lectura de un buen libro, a caminar en medio de la naturaleza o a recuperar relaciones sanas.

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Al contrario de lo que mucha gente cree, el ejercicio no cansa,
sino que potencia la energía y mejora el estado de ánimo.

#3. ¡Muévete!

Luego de una o dos semanas en las que hayas logrado recuperar la calidad del sueño y de tu alimentación a todo nivel, entonces tienes que incorporar sí o sí la actividad física. Al contrario de lo que mucha gente cree, el ejercicio no cansa, sino que potencia la energía y mejora el estado de ánimo. Por no hablar de los beneficios directos sobre el peso, la salud del corazón y otros aspectos físicos.

Lo ideal es arrancar con rutinas más suaves dos o tres veces por semana, como caminar o hacer yoga para estirar los músculos y reconectarse con el cuerpo. Para luego sumar disciplinas más intensas, como pilates, sesiones de spinning o running.

Lo que aconsejan los expertos en productividad es poner un horario fijo al ejercicio, idealmente temprano por la mañana, para así eliminar las excusas y luego concentrarse en las actividades personales y laborales. Si te cuesta ejercitarte de manera constante, entonces, asiste al gimnasio o contrata a un entrenador personal.

#4. Incorpora un nuevo hábito relacionado con tu productividad

Sobre la base de un cuerpo y una mente más enfocados ya estarás listo para cambiar tus rutinas laborales y personales, así como para disminuir significativamente la posibilidad de fracaso. Empieza por uno solo, y enfócate en él durante una semana o el tiempo que necesites, hasta que lo realices de manera casi natural. Aquí podemos hablar de hábitos productivos, como mantener tu oficina ordenada, escribir cada día dos páginas de tu libro o trabajar con más anticipación en elaborar una presentación.

La clave para el cambio no solo está en enfocarse en los objetivos, sino en lo que hacemos cada día para alcanzarlos de manera tranquila, pero firme. Porque no podemos cambiar quién somos de un día para otro; pero con constancia, perseverancia y objetivos claros podrás hacer de este año el mejor de tu vida. ¡Mucho ánimo!

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